jueves, 17 de febrero de 2011

El mundo y sus demonios

Autor: Carl Sagan
Título Original: The Demond-haunted World
Idioma Original: Inglés
ISBN-13: 978-970-37-0496-5


Se asigna la responsabilidad de lo que todavía no entendemos a un dios de lo ignorado
Carl Sagan  -Lo más preciado-


El libro es una oda al escepticismo, no se puede esperar mas de uno de los mejores divulgadores científicos que haya existido. Un análisis de los Estados Unidos, y como este país esta entrando a una especie de oscurantismo medieval en pleno siglo XX y XXI, las pseudociencias (astrología, homeopatía, creacionismo, diseño inteligente), religiones sacan sus mejores armas para obtener el mayor beneficio económico y político de millones de personas que no están acostumbradas a ver el mundo que los rodea de forma escéptica/crítica, la falta de una cultura científica puede causar grandes estragos en las sociedades.


Capítulo a capítulo Sagan desmenuza los demonios del mundo, extraterrestres que abducen personas, religiones, pseudociencias. Todas ellas forman parte de nuestro mundo actual altamente tecnificado y científico pero lleno de supersticiones. Nuestro cerebro nos puede jugar jugarretas y hacernos creer lo que no es y tomarlo por cierto, los círculos de trigo en la campiña inglesa hechos por bromistas que no tenían nada que perder pero que mucha gente lo interpreto como visitas de extraterrestres.


Un peligro común es que el 95% de la población mundial es analfabeto científico, no es culpa de la gente, simplemente no han tenido los medios necesarios para informarse, todo lo que saben de ciencia es lo que ofrece la televisión y revistas “pseudocientíficas” que nada aportan al bien de la ciencia en general. La mayoría ve a la ciencia como mala, el estereotipo del científico loco con sus batas blancas y temibles conocimientos que pueden hacer mucho mal, pero la verdad también  es que la ciencia ha salvado más vidas que las guerras en las que se ha envuelto, cuantos de nosotros seguimos vivos gracias a las medicinas, vacunas y cuidado especial. La pseudociencia trae consigo el peligro del retraso científico y cultural, la superstición no conoce raza o posición económica, tanto va al cántaro un rico como un pobre.

Hoy en día en nuestras sociedades actuales se  venera la estupidez, en vez de la inteligencia, un claro ejemplo enciendan su televisor y lo que encuentran es mayormente espectáculos que denigran el saber humano, hay varios programas que son muy populares pero no son inteligentes tienden a la estupidez. Hay varios capítulos que me gustaron, uno de ellos es "El mundo poseído por demonios", un pequeño repaso de la cacería de brujas en Europa durante la edad media, donde cualquier rumor, sospecha, o mala fe de tus amigos, vecino o parientes te llevaban a la hoguera, las víctimas en su mayoría fueron mujeres. Otro capítulo "Un dragón en el garage", que trae uno de los dialogos mas famosos de Carl Sagan.


«En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca.» Supongamos (sigo el método de terapia de grupo del psicólogo Richard Franklin) que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!
—Enséñemelo —me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
—¿Dónde está el dragón? —me pregunta.
—Oh, está aquí —contesto yo moviendo la mano vagamente—. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
—Buena idea —replico—, pero este dragón flota en el aire. Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.
—Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor. Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.
—Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.


Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspiramos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo. Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no puede aplicarse ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento.


Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana. Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo para ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de «no demostrado».

En lo personal el capítulo que me encanto es "Cuando los científicos conocen el pecado". Uno de los mayores reproches aplicados a la ciencia es el mal de uso de sus descubrimientos, siempre culpamos a la ciencia de nuestros males. La tecnología es usada para el bien o el mal, no es algo que controle los descubrimientos, una piedra modelada durante los primeros milenios de la humanidad sirvió para la caza, pero se le dio otros usos y probablemente el primer ser humano en ser asesinado fue precisamente con esta herramienta, la maldad es algo inherente en nosotros, con ciencia sin ella. También se han cometidos grandes crímenes en nombre de las religiones y/o dioses, la única verdad inherente es que los humanos todos somos unos hijos de puta, con tecnología o sin ella, solo son herramientas para nuestro bien o para promover el mal. Las instituciones religiosas son moralmente ambiguos, aceptan y rechazan lo que marcan sus libros sagrados, la biblia justifica el incesto, el genocidio, la esclavitud, pero también nos dice que amemos a nuestros enemigos, y ofrecer la otra mejilla. Toda esta ambigüedad se encuentra en el cristianismo, judaísmo, islamismo, budismo, todas las religiones del planeta.


Carl Sagan nos exhorta a ver todo con la luz de la ciencia y la razón, el escepticismo es nuestra mejor arma para combatir los demonios que aquejan el mundo.


Mejores frases:
¡Qué alivio sería la abolición de la duda por fuentes fidedignas! Así se nos liberaría de la fastidiosa tarea de cuidarnos a nosotros mismos. Nos preocupa –y con razón- lo que significa para el futuro humano que sólo podamos confiar en nosotros mismos.
Carl Sagan  -El Hombre de la Luna y la cara de Marte-


Hay ejemplos incontables en las religiones del mundo de patriarcas, profetas y salvadores que se retiran al desierto o la montaña y, con la ayuda del hambre y la privación sensorial, encuentran dioses o demonios.
Carl Sagan  -Alucinaciones-


Ni un solo santo criticó la práctica de la tortura y quema de «brujas» y herejes. ¿Por qué? ¿No eran conscientes de lo que ocurría? ¿No eran capaces de captar su maldad? ¿Y por qué María siempre da órdenes al pobre campesino de informar a las autoridades? ¿Por qué no las amonesta ella misma? O al rey. O al papa. En los siglos XIX y XX, es cierto, algunas apariciones han adquirido gran importancia: en Fátima, Portugal, la Virgen mostró su cólera en 1917 por la sustitución del gobierno de la Iglesia por un gobierno secular, y en Garabandal, España, en 1961-1965, amenazó con el fin del mundo si no se respetaban a partir de entonces doctrinas políticas y religiosas conservadoras.
Carl Sagan  -Sobre la distinción entre visiones verdaderas y falsas-


Prácticamente toda discusión sobre satanismo y brujería se interpreta a la luz de las creencias religiosas de los que se hallan entre el público. La fe, no la lógica ni la razón, gobierna las creencias religiosas de la mayoría de la gente. Como resultado, los agentes de la ley con un escepticismo normal aceptan la información diseminada en esas conferencias sin evaluar críticamente o cuestionar las fuentes... Para algunos, el satanismo es cualquier sistema de creencia religioso distinto del suyo propio.
Kenneth V. Lanning  -Terapia-


Sí, se puede dar la vuelta a la perspicacia de Darwin y usarla de modo grotesco: magnates de voracidad insaciable pueden explicar sus prácticas de cortar cabezas apelando al darwinismo social; los nazis y otros racistas pueden alegar la «supervivencia del más apto» para justificar el genocidio. Pero Darwin no hizo a John D. Rockefeller ni a Adolf Hitler. La avaricia, la revolución industrial, el sistema de libre empresa y la corrupción del gobierno por los adinerados son más adecuados para explicar el capitalismo del siglo XIX. El etnocentrismo, la xenofobia, las jerarquías sociales, la larga historia de antisemitismo en Alemania, el Tratado de Versalles, las prácticas de educación infantil alemanas, la inflación y la depresión parecen adecuados para explicar la subida de Hitler al poder. Es muy probable que se hubieran producido esos acontecimientos o similares con o sin Darwin. Y el darwinismo moderno deja bien claro que muchos rasgos menos implacables, algunos no siempre admirados por magnates insaciables y Führers —el altruismo, la inteligencia, la compasión— pueden ser la clave de la supervivencia.
Carl Sagan -Anticiencia-


Hemos comentado la curación por la fe. ¿Qué sabemos de la longevidad a través de la oración? El estadista Victoriano Francis Galton argüía que, en igualdad de condiciones, los monarcas británicos debían vivir más porque millones de personas en todo el mundo entonaban diariamente el sincero mantra de «Dios salve a la reina» (o al rey). Sin embargo, demostró que, en todo caso, no vivían más que otros ricos y mimados miembros de la aristocracia. Decenas de millones de personas deseaban (aunque no puede decirse exactamente que rezaran) públicamente al unísono que Mao Zedong viviera «diez mil años». Casi todo el mundo en el antiguo Egipto exhortaba a los dioses a permitir que el faraón viviera «para siempre». Esas plegarias colectivas fracasaron. Su fracaso es un dato.
Carl Sagan -El sueño de Newton-


En una reunión con el presidente Harry S. Truman en la posguerra, J. Robert Oppenheimer —director científico del «Proyecto Manhattan» de armas nucleares— comentó lúgubremente que los científicos tenían las manos manchadas de sangre, que habían conocido el pecado. Más tarde, Truman comunicó a sus ayudantes que no quería ver nunca más a Oppenheimer. A veces se castiga a los científicos por hacer el mal y a veces por advertir de los malos usos a que se puede aplicar la ciencia. Es más frecuente la crítica de que tanto la ciencia como sus productos son moralmente neutrales, éticamente ambiguos, aplicables por igual al servicio del mal y del bien. Es una vieja acusación. Probablemente se remonta a la época de la talla de herramientas de piedra y al dominio del fuego. Puesto que la tecnología se ha encontrado en nuestra línea ancestral desde antes del primer humano, puesto que somos una especie tecnológica, no es tanto un problema de ciencia como de naturaleza humana. No quiero decir con esto que la ciencia no tenga responsabilidad por el mal uso de sus descubrimientos. Tiene una responsabilidad profunda y, cuanto más poderosos son sus productos, mayor es su responsabilidad.
Carl Sagan -Cuando los científicos conocen el pecado-


Un negro no debe saber otra cosa que obedecer a su amo... hacer lo que se le dice. Aprender echaría a perder al mejor negro del mundo. Si enseñas a un negro a leer, será imposible mantenerlo. Le incapacitará para ser esclavo a perpetuidad.
Capitán Hugh Auld  -El camino de la libertad-


Nota: Un ejemplo de como el escepticismo puede ayudar a una nación es el post de un guatemalteco que se dio cuenta de la existencia de perfiles falsos en Facebook que buscan promocionar a un candidato a presidente de Guatemala.