viernes, 13 de junio de 2008

Si los niños dominaron el mundo

Si los niños dominaran al mundo, sin duda alguna la única ley que existiria seria jugar todo el día y aquel que no cumpla con esta ley sera castigado con no comer helado despues de cada comida, aunque claro las comidas sera de chocolates, caramelos, pasteles y jaleas para el gusto de todos.

Escribo esto porque lei una nota en un periodico web español sobre un acto de deportividad entre niños de 11 años en un partido de futbol.

VICENÇ GASULLA
VILASSAR DE DALT

Es una historia que pasó el domingo en Roses. Dos equipos de la categoría de alevines (11 años) se enfrentaban en un amistoso. Los equipos eran AE Roses y la Fundación Sánchez Libre. El equipo de la fundación solo tenía 10 jugadores, pero había un niño de 6 años, Robert (hermano de un jugador), que quería jugar a toda costa. Al final le pusieron la camiseta y saltó al campo. Desentonaba por la diferencia de estatura, pero eso no le importó al chiquitín para correr detrás de la pelota, aunque nunca llegaba a tiempo.

Poco a poco, los jugadores de su equipo se dieron cuenta de las ganas que le ponía y empezaron a jugar para él. Creaban buenas jugadas y, cuando estaban a punto de meter un gol, le pasaban la pelota.
Robert hacía lo que podía, pero le era imposible superar a los defensas. Aquí empezó lo más bonito del partido y de la temporada.

Los niños del equipo contrario se dieron cuenta y también empezaron a jugar para Robert.
En una jugada que llevaba la pelota el valiente delantero, los defensas empezaron a caerse y el pequeño futbolista llegó ante el portero, al que batió sin que se notara su colaboración. Todos gritaron gol. Incluso los contrarios, que corrieron a abrazar a Robert. Los jugadores de ambos equipos se abrazaron juntos aupando al pequeño. Gracias AE Roses por hacer inmensamente feliz a un niño de 6 años. Y gracias a los niños que jugasteis aquel partido, porque disteis un espectáculo que va más allá de la mera deportividad. Demostraron que en un terreno de juego se puede hacer algo más que ganar, perder o empatar. Se pueden compartir ilusiones, cosa que muchas veces los adultos no entienden y estropean.

A los niños con su inocencia hacen de este lugar uno mejor, no les importa si ganan, empatan o pierdan lo único que quieren es poder jugar y ser felices, por que es tan dificil a veces cumplir con sus deseos.

Enlace: El periodico (España)